lunes, 27 de septiembre de 2010

LLANTINA

Sabrina se sentó sobre sus talones y acomodó su regazo a ese cuerpecito rosa que lanzaba sollozos rítmicos y se agitaba entre sus brazos. Al poco rato, ya no lloraba. Ni siquiera cuando Sabrina golpeó su cuerpo de plástico contra el terrazo y salió corriendo para buscar a su mamá, que la besó en la cara y le prometió comprale una nueva pronto.

viernes, 24 de septiembre de 2010

CECI N'EST PAS UN VOL

Con tiento, introduce la ganzúa en la cerradura y cuando el ángulo de la puerta le permite ver el interior, suspira satisfecho: la caja fuerte y el Magritte. Ya más tranquilo, cuelga las llaves en la pared y cierra de un portazo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

EXPECTATIVA

El tiempo se para en la silla de plástico de una sala de espera. El corazón late, cada vez más fuerte, pero el minutero no echa a andar.

sábado, 18 de septiembre de 2010

VERICUENTO

Y el joven Príncipe, al ver un leve movimiento tras aquellos párpados cerrados, acercó sus labios a los de la Bella Durmiente para que, con ese beso, no despertara jamás.

viernes, 17 de septiembre de 2010

METAMORFOSIS

Lo dejé morir. Podría haber rasgado el tiempo con un grito, pero me quedé allí, muda, con los ojos perdidos. Vi la herida y lo dejé morir. Ahora huye de un fantasma.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

CRIANZA

Le doy cinco tomas al día. Si dejara de hacerlo, moriría, y a mí se me partiría el alma. Entonces ella me abandonaría. Pero yo sé que su miedo está hambriento y nada malo puede pasar mientras yo lo alimente.

LE RETOUR

Hacía cola en la taquilla de la estación de Portbou. Nos separaba un japonés que sudaba al borde de la deshidratación en su intento de hacerse entender a las informadoras que recorrían la fila de un extremo a otro, detectando extranjeros con la mirada perdida en las pantallas trilingües. Ya habían pasado siete horas desde que me monté en el TGV que salía de la estación de Lyon, la máquina que va drenando la ciudad de turistas de finales de agosto. Sin embargo, el cansancio no había matado mi curiosidad y empleaba mi tiempo en adivinar la nacionalidad de las personas con las que, seguramente, compartiría tren en menos de una hora. Americanos adormecidos, francesas frágiles y femeninas, franceses flacos y femeninos también... pero con él tenía dudas. Por el aspecto, podría haber sido español. Era uno de los pocos viajeros que aparentaban no tener prisa, parecía estar concentrado en sí mismo.
- ¿Vas a Barcelona?
- ...
- Parlez-vous français?
- Oui.
- Vous allez prendre un train pour Barcelone?
- Oui. Je vais rester là deux mois.
- Si vous avez besoin de la traduction de...
- Comment disez-vous "merci"?
- Gracias.
- Grasias. Merci.
Me sonrió y volvió a quedarse pensativo. Yo también. Durante las dos horas que duró el viaje, no me quité de la cabeza esos ojos que miraban a ninguna parte...