jueves, 17 de febrero de 2011

DESHUMANIZACIÖN

La llevaría a ese local semiiluminado en el que siempre pinchan versiones jazzeras de viejas canciones de los ochenta. No quería verla llorar, y sabía que lo haría en cuanto comenzara a explicarle que las cosas ya no eran como al inicio, que la ilusión se había ido archivando con todas esas facturas que tanto costaba pagar a fin de mes y con ese hijo que no llegaba nunca. Ella frunciría los labios y tragaría saliva, entornando los ojos en un último esfuerzo por no derramar una lágrima, pero yo le hablaría de Marta y eso desharía la última lazada de pudor que contendría su llanto. Entonces la abrazaría y le diría que lo siento, que me habría gustado que las cosas salieran de otra manera, que lo último que hubiera deseado en el mundo era verla sufrir. Pero que la vida era así. Y me fijaría en la sombra que atraviesaría su cara impidiéndome ver sus lágrimas, una sombra en forma de triángulo isósceles que recorrería su rostro desde el ojo izquierdo a la comisura del labio derecho. La misma sombra que he descubierto esta mañana en el espejo y que va devorándome el rostro.

sábado, 29 de enero de 2011

LLEGADAS

Se llamó Aránzazu, pero lo mismo podía haber sido Pilar o Begoña porque nadie esperaba que fuera niña. Cuando su padre entró en el paritorio, el bebé descansaba en brazos de su madre, con los ojos abiertos. En sobreimpresión, el gesto torcido de su mujer mientras él repetía Alberto, Albertito, las risas en el sofá balbuceando la lista de los reyes godos y al final ella, que se había salido con la suya: se llamaría David, como el de Miguel Ángel. Todos aquellos días se desvanecían arrastrados por el primer llanto de la recién nacida, que ahora dormía. Volvió a la sala de espera y se apoyó en el quicio de la ventana, desde donde podía observar al jefe de estación avisando de la llegada de otro tren. Algo le sacó de su ensimismamiento. Agarró el abrigo y bajó a grandes zancadas las escaleras del hospital. Apenas había llegado al andén cuando el Talgo azul metálico Virgen de Aránzazu salía del túnel y hacía su entrada por la vía 1.

A Aránzazu, que quiso compartir con nosotras la historia de su nombre.

jueves, 30 de diciembre de 2010

SALVAR A LA CHICA

Íbamos en un taxi de asientos de cuero que crujían con cada uno de tus movimientos inquietos. Miraste por la ventanilla y y luego, por segunda vez aquella noche, el móvil. Cuando puede asimilar ese Pare aquí y lleve a la señorita a casa ya te habías apeado de un salto y te alejabas a paso ligero siguiendo la tapia del colegio mayor. Luego llegaste a casa, dejaste la capa de en la cesta de la ropa sucia y te metiste en la cama, inquieto tras comprobar, con tus rayos x, que fingía estar dormida. Cariño, aunque hace tiempo que asumí que el trabajo de superhéroe es así de esclavo, no esperarás que me crea que tardaste dos horas en descubrir que los mensajes eran míos, ni que te sea yo quien frote las manchas de chupito de fresa.

martes, 21 de diciembre de 2010

SERGIO GÓMEZ GARCÍA, ganador del premio poesía Delegación de Gobierno (Aragón, España)

             Algunas veces la casualidad favorece que podamos permitirnos algunos lujos. Yo he tenido esa suerte: sin otro mérito que mi inclinación a la nocturnidad, he sido espectadora curiosa del proceso de creación de un poemario. Lo he visto retorcerse, bullir, cambiar de color, de textura. Unas veces en la oscuridad más fría y húmeda; otras, envuelto en una luz intensa e hiriente, de las que dejan pálpitos en la retina. En estos poemas el tiempo pesa segundo a segundo y duele gramo a gramo. Creí, incauta, que siendo una mera lectora estaría a salvo, que solo el autor se jugaba la vida. Pero de estos poemas no te libras aunque cierres los ojos. 

00:12.


LA FUENTE DE SANGRE.



el pulso repetido   huye de las venas        la sangre de Baudelaire inunda las
     avenidas                corriente del corazón desnudo


recuerdo de próximos lechos    embriaguez de los números   labios encinta
     cielos irónicos de los bulevares


el océano desciende hacia el muelle              tras él crecen uñas en el asfalto


            el mar llega al mar               el pulso repetido



Un profesor de Secundaria, ganador del premio poesía Delegación del Gobierno


EFE. ZARAGOZA 20/12/2010 a las 17:38

Sergio Gómez García, valenciano de 34 años y que ejerce como docente en Zaragoza, ha sido el premiado por su obra '60 gramos'.

Sergio Gómez García, un valenciano de 34 años profesor de Secundaria en Zaragoza, ha sido el ganador del VII Premio de Poesía Delegación del Gobierno con el poemario '60 gramos'.

La obra ganadora, que el jurado ha hecho pública hoy, aborda la tensión entre el tiempo pasado y el presente, como una original arquitectura a modo de diario por segundos hasta completar los sesenta de una hora.

El jurado ha definido el poemario como un diario de sensaciones y sentimientos "por su composición arriesgada y sus sugerencias que se van articulando en el conjunto, una memoria que también se hace de olvido".

Sergio Gómez García, licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia, ejerce como profesor de ESO en Zaragoza, ha prologado varios libros y participado en la Antología de la Escuela de Escritores de Zaragoza Sueños de Tinta (2009).

lunes, 20 de diciembre de 2010

¿Y si debajo de la postilla la herida ya estuviera curada?, pensó antes de arrancármela de un tirón.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CALEXICO

Pisé el acelerador y salí disparado hacia la frontera por una grieta gris en el desierto rojo. Unas décimas de segundo y en el retrovisor no había nada. Cuando levanté la vista, la carretera me pareció mucho más larga.