domingo, 27 de noviembre de 2011

BREVES SEMBLANZAS DE AUTORES OLVIDADOS (VI): RIGORBERTO SAETA

Rigorberto Saeta (antes de la caída del caballo de la normalidad, Roberto Dardo) se hizo célebre por su curiosa costumbre de caminar colgando un hula hoop de un metro de diámetro que lo aislaba de la gente vulgar, cual ventana de doble vidriado hermético. He de cobrar distancia suficiente con el mundo para trascenderlo- declaró en comisaría la primera vez que le dieron el alto por obstaculizar el tránsito. Esta primera detención provocó sonoras protestas en todos los ámbitos culturales, que culparon de la actuación policial a la zafiedad de las autoridades del país, incapaces de interpretar un acto simbólico de hondo (y también redondo y hueco) calado.
A petición de las autoridades policiales, Rigorberto sustituyó el hula hoop por la advertencia poética y salió a la calle el 14 de febrero armado con un arco, un carcaj con una docena de flechas, y un tetrástico en grandes letras de cartelería que rezaba como sigue: "Informe/disparada hacia la nada/huye de mí la/putrefacción". 
Columnistas de todas las redacciones achacaron a la celebración de San Valentín, y no a una instintiva atracción por lo poético,  el elevado número de heridos, ya que la gente corriente no siente curiosidad por la poesía en días laborables. Sin embargo, las malas lenguas atribuyeron el desgraciado suceso a la compulsión consumista de los viandantes, que confundieron a Rigorberto con un actor-cupido publicitando las ofertas de unos grandes almacenes. 
Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas mortales, puesto que es vox populi que los poetas, cirujanos de precisión del léxico, con el arco tienen poca puntería.

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