viernes, 29 de enero de 2010

LA GRAN CITA

Estaba entreabierta, como acordaron. Sobre el parquet una nota: "para que no te pierdas". La leyó con media sonrisa y volvió a mirar al suelo. Unos zapatos negros de aguja, unas medias de seda casi transparentes,y un Lejaby de encaje con cristales de Swarovski. Avanzó sin hacer ruido hasta la alcoba y empujó suavemente la puerta, pero allí no le esperaba nadie. "Yo ya me he liberado, ahora libérate tú", decía el espejo en un Channel Rouge Allure.

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